Chinola, la fruta de la auténtica Pasión

Publicado en: Bacana (Octubre 2017)

 

Chinola 1

A veces tenemos tal convencimiento de algo –aunque no sea cierto- que descubrir la verdad supone una decepción. Sospecho que es algo frecuente, al menos algo que ocurre. En este caso está más que justificado pues la Fruta de la Pasión, con su sabor exótico, sus exuberantes flores o esas semillas crujientes y apetitosas hacen que mi mente vuele a paradisíacas playas, de agua color turquesa, arena dorada como el sol y cocoteros que se reflejan tímidos sobre el mar. Sensuales escenas repletas de placeres auténticos o imaginarios.

Chinola 5Pero nada más lejos de la realidad, pues aunque la chinola –así la llamamos en dominicana– ha traspasado mares y fronteras bajo sobrenombre de Passion Fruit, su denominación no procede de su voluptuoso aroma, ni de tantas otras cosas que mi fantasía –un tanto excesiva a veces- es propensa a desarrollar.

Chinola 2La historia de su apelativo es mucho más trágica, más mística. Dicen que fue descubierta en Perú hacia 1569 por Monardes, un médico español que documentó como la utilizaban los aborígenes para curas y remedios. Pero fueron los jesuitas unos años más tarde quienes, en un momento de inspiración litúrgica, se pusieron a analizar la planta, y en su llamativa flor descubrieron toda una simbología paralela a la crucifixión de Jesucristo.

Chinola 4Su estructura de pentagrama fue el inicio de una interpretación teológica sin parangón. Los cinco pétalos y cinco sépalos simbolizan diez de los doce apóstoles; al parecer sin lugar en la flor se quedaron Judas Iscariote (por traicionero) y Pedro (quizás por negar a Jesús o por ser primer príncipe de la iglesia). La corona -con su peculiar forma- emularía a la de espinas del Calvario, los tres pistilos corresponderían a los tres clavos de la cruz y los cinco estambres -que representan los cinco estigmas– completan la trágica escena. Por si fuera poco, su característico color púrpura, tonalidad de la penitencia y la Semana Santa cristiana, remata la teoría.

Con semejante historial, la flor de la chinola no podría tener otro nombre que el de La Pasionaria.

Dejando a parte alucinaciones jesuíticas –un tanto cabalísticas– lo cierto es que esta planta trepadora de origen amazónico se extendió pronto por toda la Sudamérica tropical y subtropical, para cruzar más tarde el océano y llegar a Hawai, Australia, las islas del Pacífico sur y el África austral.

Chinola 2Tomada tal cual, en jugo o complementado a otras frutas es deliciosa, pero su particular equilibrio entre dulce y ácido la hacen ideal para darle un twist o aliñar ensaladas, ceviches y para cocinar salsas ligeras que acompañen carnes grasas, cordero o pescados azules. Nosotros le damos algunas ideas.

 

 

2 pensamientos en “Chinola, la fruta de la auténtica Pasión

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