Berenjena, la hortaliza de la mala fama

Publicado en: Bacana (Julio 2017)

berenjena 1

¿Conocen a alguien que se resista a un buen pastelón, a un plato de torrejas o a unas deliciosas berenjenas asadas? ¿Difícil verdad? Y es que en la República Dominicana esta hortaliza de piel brillante, acerada y color púrpura intenso se ha convertido en el alma de platos memorables.

berenjena 3También en el resto del mundo. Desde la Caponata italiana, el Pisto castellano o la Ratatouille provenzal; pasando por la Escalivada catalana y la famosísima Moussaka griega -esa lasagna que sustituye la pasta por delgadas láminas de berenjena frita- han sido muchas las gastronomías que han hecho de la berenjena un emblema, y esencia de su cocina. Pero no siempre fue así.

Como la caña, el arroz, los cítricos o las espinacas, la berenjena llegó a Europa con la invasión del Islam, bien entrada la Edad Media. Probablemente la tomaron –muchos siglos antes- de Persia, aunque los chinos la cultivaban desde tiempos ancestrales.

berenjena 2Los musulmanes las comían fritas o encurtidas, tras purgarlas en un cocido de agua y sal para quitarles su amargor. Pero los que desarrollaron todas sus posibilidades gastronómicas fueron los sefardíes, que en su sofisticado recetario la emplearon para platos sencillos o suntuosos, horneándolas, hirviéndolas o confitándolas; en ensalada, como relleno o majada, acompañando a carnes, pescados o otras hortalizas e incorporándolas al maravilloso mundo de los sofritos.

berenjena 5No ocurrió lo mismo con sus coetáneos cristianos, que repletos de supersticiones no dudaron en advertir de los perjuicios de su ingesta. Hubo una época en que se asoció la berenjena con todo tipo de enfermedades, tanto físicas como mentales. Se creía que su consumo producía dolencias tan dispares como demencia, ictericia o epilepsia. Otros tratados antiguos hablan de ronquera, almorranas, melancolía y estreñimiento. La lista es interminable. Su etimología tampoco la deja bien parada pues en sánscrito se relaciona su nombre con el viento, que en la India se asocia con la locura. Los italianos la llaman “melanzana”, la derivación de “mela malsana”, es decir “manzana dañina”. En España se la relacionó con los vegetales más pozoñosos, así al estramonio se le llamaba “berenjena del diablo” y la enigmática mandrágora era conocida popularmente como “berenjenilla”.

Con la intención de sacarla de este berenjenal, queremos rendirle homenaje. A este vegetal que -aunque traído a nuestras costas por los españoles- encontró en los emigrantes árabes la excusa para colarse en las caribeñas despensas.

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