El Cerebro Gourmet

Publicado en: RevistaES del Periódico Hoy (26 de Febrero 2016)

1 gourmetSe acercó la mesera y colocó cuidadosamente el plato sobre el impecable mantel blanco. Al contemplarlo, mi amigo José se quedó tan extasiado que le dio pena hincar el tenedor. Eran unos simples domplines, pero dispuestos en hermosa armonía de formas y colores. Emanaban un embriagador aroma a frescura. Entre hojitas de rúcula y otras hierbas, aparecían unos pequeños bollos de harina y remolacha. Habían mezclado en una misma receta texturas crujientes y melosas, ligeras y envolventes. Un perfume a cilantro matizaba todos los sabores. No pudo evitar un suspiro.

2 olfatear_comidaA todos nos gusta comer. No solo por ese instinto de supervivencia que nos obliga a nutrirnos para seguir activos. Está además el disfrute, el placer de degustar un buen sancocho, el locrio de la abuela o un pedazo de queso en hoja bien fresco. Nos encanta el color de las fresas, el olor del café recién colado, la textura de una galleta crujiente. Pero no nos engañemos, porque lo cierto es que ninguna de estas cualidades existe más allá de nuestro cerebro. Así de duro: los olores, sabores, formas y colores no existirían si por nuestras neuronas no hubiesen sido registrados. Dicho de otra manera: el conocimiento que tenemos del mundo depende de nuestro cerebro.

3 cerebro-placer-dolorAsí el ser humano experimenta ondas electromagnéticas como imágenes y colores; recibe compuestos químicos disueltos en el aire o el agua en forma de olores y gustos. Todos estos estímulos los procesa e interpreta (a su modo) a partir de anteriores experiencias sensoriales, creando una nueva.

Créanme, nuestro cerebro es el verdadero gourmet, pues si no fuese por las interpretaciones que hacen las neuronas sobre los estímulos recibidos, la gastronomía no existiría. Es la cabeza la responsable de nuestro interés por la comida; la causante que prefiramos un plato u otro, que disfrutemos de un buen picante o que odiemos el pescado crudo. De que un caldero de espagueti (con su pan de agua) nos traslade –mentalmente- a una juntadera en en una playa o río, e incluso que se encuentre un espacio para el postre aunque estemos a punto de explotar de la jartura.

4 emocionEs la maravillosa riqueza del ser humano. Un hombre que bajo unos complejos mecanismos de deseo-placer es capaz de transformar una necesidad de subsistencia en emoción. Somos los únicos animales con la aptitud de encontrar el alimento que es más beneficioso para nuestro organismo, para percibirlo, reconocerlo y transformarlo –mediante la cocina- en un instrumento de deleite.

Porque la alimentación es una emoción; una necesidad transformada por la grandeza del hombre.

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7 pensamientos en “El Cerebro Gourmet

  1. Ah….el cerebro. Esa cosa amorfa que en el momento que nos falla nos deja tirados ante la vida….

    Muy buena entrada. Me quedo con la última frase: “Porque la alimentación es una emoción; una necesidad transformada por la grandeza del hombre.”.

    Felicidades a tu amigo José 😉

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  2. Pingback: El Cerebro Gourmet | apserranoblog

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