Sobre el Dulce de Leche argentino

Publicado en: RevistaES del Periódico Hoy (16 de Agosto 2014)

1– El país está al pedo, me soltó el taxista al minuto de subirme en su carro.

Con ese desparpajo porteño empezó a desgranar el pasado mundial de Brasil, mostrando sin recato su desgarro por la final perdida. De Messi pasó a Kirchner para -con precisión de cirujano-  diseccionar la situación (real o imaginaria) de Argentina. Gardel, el Che, el teatro Colón, Evita, el café Tortoni, Borges, la calle más ancha o el río más largo pasaron por su mente (y su afilada boca) a la velocidad del rayo.

2Pero como no pensaba derrochar las dos horas de trayecto atiborrándome de su nostalgia, solté mi tema favorito. Apunté al Asado y se le iluminó la cara. Esa barabacoa -de nombre propio y con mayúsculas- es la quintaesencia del buen comer argentino. Sus fantásticos cortes de carne (pocas se comparan a sus reses) se unen a un ritual que los argentinos adoran: comer, hablar y compartir.

Con los kilómetros, y tras probar mentalmente el cordero patagónico, los alfajores y las empanadas, traté de endulzar la charla.

– A mi mi encanta el dulce de leche, dije.

– ¡Eso es nuestro, es argentino! replicó con una suficiencia difícil rebatir; y empezó a explicarme la historia de dos generales en tiempos de la independencia. Enemigos ellos, se juntaron en una hacienda para establecer un pacto. La criada de la casa, incómoda por la situación, se olvidó la lechada (mezcla de leche con azúcar para cerbar el mate) en el fuego y cuando se percató estaba caramelizada, dando lugar al conocidísimo dulce de leche.

Me sonó a cuento (la historia de la cocina está plagado de ellos) y al acceder a la red lo cercioré.

3Pues resulta que los dos militares eran Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle, la estancia La Caledonia y el año 1829. Pero ni hubo lechada, ni fue un descuido. Primero porque Rosas tomaba el mate amargo (sin leche) y después porque es indispensable batir constantemente la mezcla para conseguir la consistencia cremosa.

Mauro (así se llamaba mi taxista) me la pegó; demasiado duro para un flaco como él reconocer su origen chileno.

Hoy os propongo un copa en la que una mousse de dulce de leche y una chantilly de vainilla combinan a la perfección con el crujiente amargo de las galletas.

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11 pensamientos en “Sobre el Dulce de Leche argentino

  1. che kiko, te aclaro algo, tanto el dulce de leche como los alfajores de maicena, asi como el asado son rioplatenses, por lo tanto también Uruguayo. Y Gardel no está del todo claro, su origen es discutido, algunos dicen que era Argentino y otros Uruguayo, lo que pasa que ellos se lo adjudican como todo lo bueno. Te lo dice una persona mitad Uruguayo y mitad Argentino, ese soy yo, jaja

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    • Con esa rivalidad territorial vas a tener que desdoblarte … hehehe.
      No se, fui incapaz de encontrar el orígen; supongo que establecer la autoría de estos preparados con el nivel que han alcanzado es harto complicado, y todo el mundo se quiere colgar la medalla.
      Muchas gracias por tu comentario.

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  2. Cuando empecé a leer tu relato, sonreí, pues son muchos los taxistas que he escuchado así.
    Pero luego me sorprendí cuando mencionas su origen chileno.Existen controversias importantes entre chilenos y argentinos.
    Muchas de ellas se generalizan y son de nuestro imaginario.
    O son prejuicios !
    Mis saludos a ese taxista embebido en nuestra cultura.

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    • Maggie, la historieta está basada en algo que me ocurrió en Buenos Aires, con un taxista porteño de los auténticos (veo que no quedó claro…. hehehe).
      Disputa entre argentinos y chilenos? uff…. como bien dices esas son a navajazos.
      El origen del dulce de leche es más que legendario. Si un día estás aburrida ponte a buscarlo por la red y verás todas las historias que te aparecen.
      Un abrazo grande

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  3. Kiko, como buena argentina de nacimiento porque luego vivi en varios paises.. El taxista te dijo bien.. el dulce de leche es lo mas auténtico y por mas que en otros lados se llame diferente, nunca probe uno que iguale el de argentina. Todos similares para no desmerecer ningno, pero el gusto siempre distinto !!!
    Recuerdo cuando mi abuela traía la leche recién ordeñada del campo y ponía leche con azucar en una olla de barro. Al cabo de horas estaba el dulce listooooo.. tambien le ponia canicas para que no se cortara y quedara una textura uniforme..
    Cariños desde chile y aqui le llaman manjar..!!!

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  4. Pingback: Croqueta de Plátano con Dulce de Leche y Vainilla | MakinGastronomy

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