Cocinar con Flores, un jardín para los sentidos

Publicado en: Shine Magazine (marzo 2013)

floresNo me tachen de loco, no crean que la fiebre primaveral se me ha subido a la cabeza cuando les digo que cocinar con flores -aunque sea lo más trendy– no es ni novedoso ni actual. Les puedo asegurar que el estallido floral que invade los restaurantes más vanguardistas es un simple revival de lo que se comió en otros tiempos.

Si echamos la vista atrás, ya los griegos tenían una particular predilección por las flores; no solo las usaban como un ingrediente más de su despensa, sino que con rosas y violetas perfumaban sus preciados vinos. Homero relata en La Odisea un país cuyos habitantes se nutrían de flores de loto y en la Roma Imperial, Apicio –el célebre cocinero de Tiberio- utilizaba las de mejorana para rellenar las aves más delicadas. Sabemos que el gran Carlomagno, además de conquistar media Europa, suspiraba por las ensaladas de malva; y que toda la dinastía de los Austrias sentía una especial preferencia por los dulces a base de rosas. Solo hace falta abrir un libro de cocina andalusí, con sus pastelillos de saúco, su licor de alhelí o su cordero con azahar para contemplar un auténtico “flower power”.

Pero no únicamente la cultura occidental las ha empleado en sus recetarios. La coquinaria China nos fascina con preparados a base de magnolias y jazmín, Japón celebra el año nuevo con platos de crisantemos, y  en todo el Magreb aromatizan el cous cous con pétalos de rosa. Hasta en México rellenan las flores de zucchini o en India elaboran deliciosos guisos de caléndulas.

No imagino que tsunami gastronómico terminó con tan buena costumbre, aunque afortunadamente la masacre no fue total. Abran la alacena de su casa y la encontrarán plagada de flores; la coliflor, vainilla, alcachofa, camomila, brócoli o el azafrán son flores -o partes de ellas- que empleamos a diario. Pero debemos agradecer a Marc Veyrat el recuperar la costumbre de llevarlas al plato. Desde su restaurante, en el corazón de los Alpes, empezó a recolectar las flores de su entorno y rescató la ancestral tradición.

Tome su ejemplo y llene de flores su cocina, infinidad de ellas son comestibles. Descubra las de nuestro hábitat y adéntrese en un mundo de sutiles aromas;  las de auyama, yuca, ajo, cayena o cacao pueblan nuestros campos y nos ofrecen un sinfín de posibilidades con las que sorprender al paladar. Tan solo tenga en cuenta que hallan sido cultivadas de forma natural (sin químicos), de utilizar únicamente los pétalos (los pistilos poseen un amargor nada agradable) y de abrir su mente a nuevas experiencias.

Para iniciarles en el mágico mundo de las flores les dejo estas tres propuestas, porque como dijo Matisse “siempre hay flores para el que desea verlas”.

Si te ha gustado el post twittéalo, aunque prefiero que me dejes tu comentario

2 pensamientos en “Cocinar con Flores, un jardín para los sentidos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s