¿Cuanto dura el placer de un plato?

Publicado en: RevistaES del Periódico Hoy (11 mayo 2013)

foodaddiction¿Cuánto dura el placer de un plato? ¿Por qué ante una misma porción de pizza a veces sentimos más satisfacción que otras? Seguramente que alguna vez se han planteado estas preguntas, si no, aquí estoy yo para lanzarlas al aire.

Ante todo, compartirán conmigo que el placer no es un sensación absoluta, no todos sentimos la misma pasión ante las mismas comidas. Es más, se da la paradoja de que un alimento puede hacer tocar al cielo a algunas personas (por ejemplo las hormigas tejedoras para los habitantes de Filipinas) y provocar auténtico asco a otras ¿Pero entonces de que depende?

Cada persona es un mundo, todos somos diferentes porque somos físicamente distintos, nuestros rasgos nos distinguen de forma que no hay dos individuos iguales. Pues mentalmente también somos diferentes, cada uno tiene una personalidad, temperamento, experiencia, hábitos y toda una serie de condicionantes externos que nos conforman y que establecen que estímulos nos producirán placer. Esto hace que el estímulo del placer (lo que nos gusta) varíe en cada uno y lo que a una persona le produce deleite a otra no.

Por otro lado es muy importante las circunstancias en que se produce el estímulo que causará placer, tiene que haber unos condicionantes propicios para que cause efecto. No sentiré el mismo placer con ese sancocho que me encanta si estoy recién comido y completamente saciado, que si llevo doce horas sin probar bocado.

Se necesita cierto grado de estímulo. Si yo soy un apasionado del chocolate seguramente sentiré gran dicha con una pequeña chocolatina, pero menos placer que ante una galleta de chocolate (aunque la cantidad de chocolate sea mayor), y un mexicano necesitará una buena cantidad de chile en sus platos para que realmente le provoque placer (cantidad que a un noruego le haría retorcerse de dolor). Por tanto el grado de estímulo va completamente ligado a la sensibilidad individual y a la adaptación que cada uno consigue a su circunstancia.

Por último, el placer es algo que va unido a la escasez. Entiéndanme bien, a mi me pueden fascinar el pastelón de carne, puedo morir por él, pero una dieta a base de pastelón me saturará. El placer repetido se embota, se gasta y tiende a la saciedad.

El estado fisiológico, las circunstancias, el grado y la frecuencia son cuatro de los elementos que determinarán el placer que sentiremos con la propuesta de hoy y con cualquier actividad de nuestra vida.

No me perdonaría terminar estas lineas sin citar al gran Brillant-Savarin cuando dijo “obligado el hombre a comer para vivir, la naturaleza le convida por medio del apetito y le recompensa con deleites”.

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